Friday, 06 November 2009

  • Adentro

    No cuesta nada cerrar los ojos y quedarme dormida. Mi mayor esfuerzo de hoy podría ser que salga a caminar hasta llegar al supermercado y comprar lo que me hace falta. El edulcorante está por acabarse y no hay champú desde ayer. Si tuviera que elegir entre ambos, buscaría lo segundo, ya que no se puede estar sucia y triste a la vez. No soy un caso de abandono, aclaro. Tampoco estoy pidiendo ayuda. Sé que la solución puede encontrarse en un acto de magia o en un golpe de suerte. Es cuestión de esperar...

    y seguir creyendo.

    Voy por el champú.

    Encontré al P. Alfonso. Está en Cuba. So far!

    La, la, la.

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    By Regina Spektor
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Monday, 26 October 2009

  • Clave uno

    Había olvidado cómo era atenderse en un hospital del Estado. Me tocó recordarlo hoy. Esta vez, no iba por vacunas, sino por una revisión de mis ganglios inflamados. No negaré que, al comienzo, me sentía un poco pesimista. Supuse que podía ser algo feo o serio. De ahí, preferí confiar en Dios, ya que enfermarme sin tener seguro social sería demasiado después de todo lo que me ha pasado. Salí un poco tarde de casa y me equivoqué de hospital. La cita era en el hospital Santa Rosa y no, como en otras ocasiones, en el San José. Recién me di cuenta del cambio cuando ya estaba en el hospital equivocado. Ni modo, tuve que invertir más tiempo en llegar.

    Y como era la primera vez que iba, pues perdí más tiempo tratando de averiguar dónde estaba Medicina General. Sabía que era probable que no encontraría un asiento en el pasadizo de espera, pero, al llegar, descubrí que ni siquiera iba a encontrar un espacio para estar de pie. Le entregué mi recibo a la enfermera con la esperanza de que en algo valiera haber sacado la cita con anticipación. Error, no servía de nada. Yo había llegado tarde y tarde me iban a atender. Next.

    Estaba entre alterarme o acomodarme a la experiencia. Podía observar a todos los que también estaban en espera. Medicina General quedaba muy cerca de Pediatría, así que fue entretenido ver pasar a los bebés. Había uno hermoso cuya madre tuvo que detenerse a nuestra insistencia. También había una niña muy pálida que cerraba los ojos como si la luz la lastimara. La vi pasar dos veces. Algo decía mientras caminaba, pero no pude comprender. Cerca, había una pareja de enamorados. Ella era mayor que él. Al comienzo, sospeché que la consulta era para ella, porque veía que él la cuidaba mucho. Después, supe que ella lo estaba acompañando.

    En un momento, no sabía si ir a los servicios higiénicos o resistirme. Volvía a ponerme de mal humor. Seguían sin llamarme, seguía de pie y estaba cansada. Finalmente, tuve que hacerlo. Eso me alivió. Al salir, me decidí a buscar un asiento. No daba más.

    No fue nada sencillo. Antes de sentarme, debía asegurarme de que no hubiera una anciana o una madre gestante de pie. Era imposible que no hubiera alguna. Aparecían a cada instante. Fue ahí que vi a un joven que no oía. Es curioso, pero, con solo verlo, descubrías que algo le faltaba. Me pregunto si eso también se podía ver en mí.

    Ya no sabía qué hacer con la espera. No podía ponerme los audífonos, ya que era un riesgo si me llamaban y no escuchaba. Solo me quedaba oír lo que a medias cantaba una adolescente cerca de mí. No cantaba bien, pero era amable. Quizás no notó lo que me falta en la vida, pero sí lo que necesitaba en ese momento. Me ofreció su asiento.

    Recuperada, seguí esperando. Ya no quedaban muchos. Cuando me llamaron, fue emocionante. Por fin, después de tres horas, sería atendida.

    Tuve suerte. La doctora Lupita fue muy paciente conmigo. Había oído sobre la crueldad e indiferencia de algunos doctores del Estado, pero ella era diferente. Conversamos sobre mi obesidad y lo que podría hacer para bajar de peso sin dañarme. Volveré dentro de un mes para ver cómo me fue.

    Y la inflamación de mis ganglios no era seria ni fea. Lo agradezco.

    Mañana, se va Aída. Odio despedirme...

    waiting for camila

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    Hombres G
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Wednesday, 21 October 2009

  • Cuatro, dijo el cine

    Cuatro, dijo el jaguar. Así comienza "La ciudad y los perros", una de mis novelas favoritas de MVLL. Lo recordé ahora que vi "Cuatro" en el cine. Es la tercera película peruana que veo en este año. Temí que me pudiera decepcionar como "Tarata" (lo siento, Fabrizio), pero, afortunadamente, no fue así. Confío en que vaya más gente a verla. No voy a negar que, dentró de mí, disfruté que hubiera poquísima gente, ya que prefiero silencio y vacío a mis costados, pero, de ahí, me apenó un poco por tratarse de un producto nacional que, encima, está bien hecho.

    De las cuatro historias, me gustaron más las pares (4 y 2). Reconocí algunas rutinas personales con el personaje de Vanessa Saba. Las escenas del vinilo rayado y el mensaje de la contestadora fueron memorables. Las anotaré antes de irme a dormir. Gonzalo Torres, como padre, fue justo y conmovedor. Podías ver en él todo el amor que sentía por su hija y lo mutilado de sus acciones por tratar de salvarla de su tristeza. Miguel Iza estuvo mejor ahora que en "Tarata", porque ya no tuvo que recursearse con su imagen de hombre triste. Lo hizo muy bien.

    Con las impares, no sabría precisar. La historia 1 prometía cuando comenzó, pero, de ahí, fue perdiendo algo. No sé, creo que los personajes, de manera individual, interesaban, pero, combinados, no.  Me quedo con la escena de Renzo Schuller en el mercado y las miradas de Paul Vega ( + lágrima incluida). A la 3, la sentí tan extranjera...en las emociones. Faltó algo en los personajes, ya averiguaré qué. Lo pensaré mañana al despertar.

    Voy a buscar la canción que canta Vanessa Saba al final. Es un pendiente más.

    Y hoy, por fin, me vino. Me había retrasado cinco días. Ojalá que, para mañana, no haya dolor, solo analgésicos je, je.

    Es una lástima que solo se pueda ver "Lluvia de hamburguesas" en 3D. Seguiré buscando...

    Acabo de probar el pan de olluco en Wong: great!

     

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    Far
    By Regina Spektor
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Tuesday, 20 October 2009

  • Adaptación

    La semana pasada, me di de alta. Sí, yo sola y luego de asegurarme de que, así me pellizque, no habría lágrima ni cultivo de dolor. Ahora, sonrío, porque hay un truco aprendido: adaptación.

    Adaptarme a la huida
    Adaptarme a la pérdida
    Adaptarme al cambio

    Anoche, soñé que participaba de una carrera. Yo tenía como compañero a un buen amigo que no veo hace muchos años. Los dos tratábamos de superar todos los obstáculos para llegar a la meta. Él era más ágil y avanzaba más rápido que yo. Reconocí algunos lugares, porque pertenecían a otros sueños. No sé cuántas escaleras subí ni cuántos puentes me marearon con su altura. Todo era tan grande para mí. En la mitad del camino, mi compañero se cae y no puede continuar. Me indican que yo debo seguir sola. No podía creerlo. Él se encontraba en mejores condiciones para terminar esa carrera, no yo. Tuve que avanzar. Volví a subir escaleras y pasar por puentes frágiles. Cuando ya estaba por llegar, vi que había mucha gente observándome. Eran los de mi anterior trabajo. Me animaban a que terminara con el recorrido. Fue extraño. Ahora, yo era un espectáculo o algo así. Subí la última escalera y miré a mi alrededor. La gente seguía con emoción mis movimientos. De pronto, me dicen que debo saltar de donde estaba. No quería hacerlo. A pesar de que tenía cinturones de seguridad, temía caer y lastimarme. Sentí la presión de los demás. Todos me alentaban a saltar sin temer. Lo hice. Un poco presionada, pero lo hice. Por suerte, no me pasó nada. Eso sí, me sentía cansada.

    Luego, me vi tratando de conversar con Cecilia, pero ella se encontraba indiferente conmigo. Cuando le dije para regresar juntas a casa, me preguntó por qué volvía si yo ya había decidido irme. Le expliqué que ya no estaba resentida y que buscaba recuperar la amistad de antes. No me creyó. Me dijo que ya era tarde, que todo había cambiado. Me culpó de la distancia de Caracol. ¿Acaso yo lo obligaba a recordarme?

    También vi a Caracol en mi sueño. No recuerdo si pudimos conversar. Solo distinguí que había engordado. Verlo así me reconfortó.

    En la tarde, me encontré con Aída. Son sus últimos días en Lima. Fuimos a ver "Cuando todo cambia". Yo quería "Lluvia de hamburguesas", pero a ella no le gustan los dibujos. Será para mañana. De regreso, caminé. No era tan tarde.

    Tuve suerte. Encontré al príncipe Caspian. No pude saludarlo. Lo miré de costado y me escondí dentro de mí. Creo que me reconoció. 

    Cuando ya lo había dejado de ver, recién pude oír lo que estaba cantando Regina Spektor:

     It started out as a feeling...

                                    todo el viento del mundo sopla en tu dirección

Sunday, 04 October 2009

  • En otro cielo, quién sabe, nos encontraremos. Descansa en paz, madre pájaro.

    madre pájaro

     

Saturday, 03 October 2009

Friday, 25 September 2009

  •  

                            CANTORA NOCTURNA

                          25 de setiembre de 1972

                 Alejandra_Pizarnik[1]

    Joe, macht die Musik von damals nacht

    La que murió de su vestido azul está cantando. Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad. Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto. Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta.

    A Olga Orozco

    Alejandra Pizarnik

Sunday, 20 September 2009

  • "Y solo tú sabes cuántas horas he perdido tratando de olvidarte, entre libros de polvo y años que algún poeta enamorado a su amada dedicó; tratando de olvidarte en cada una de tus cosas en todas las cosas tuyas que te guardan y conservan". María Emilia Cornejo

    He comenzado a leer un par de cuentos de Murakami y los poemas que María Emilia Cornejo dejó "en la mitad del camino recorrido". Para mañana, ya debo estar mejor organizada. Tengo que transcribir unas grabaciones, avanzar con la tesis y ordenar mi habitación. Si hay más tiempo, saldré a caminar. Estoy contenta, porque, después de dos meses, la mitad de mí ya no es gris.

    Vuelvo a vivir, vuelvo a cantar
    porque la PAZ volvió hacia mí.

    Ahora, solo falta buscarle un color a mis sueños.

    Iwillsurvive

Saturday, 19 September 2009

Wednesday, 16 September 2009

  • No me agrada la gente feliz en el cine, porque, si no ríen, conversan. A mí también me ha ocurrido. Es inevitable. Por eso, quizás, trato de ir sola para no caer en lo mismo. Tampoco soporto las colas. Si, adelante, hay una pareja en pleno caramelo, te fundes: debes mirar a otro lado para no parecer intrusa. No voy a criticar a quienes dudan de la película escogida cuando ya están frente a la ventanilla. Es una gran decisión para dos horas que jamás se podrán recuperar . Eso sí, me fastidia si van con un billete grande. No pues, es cine...no banco.

    No, definitivamente, no es la voz comprar a último minuto.

    Felicidad ajena + la espera que desespera + caramelo disforzado + plata que no es mía

    De ahí, mi malestar.

magaparafraseada

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    • Name: Kathie Z Carson
    • Country: Peru
    • Metro: Lima
    • Birthday: 7/10/1977
    • Gender: Female
    • Member Since: 7/27/2004

Katherine

  • Soy el afiche de un sueño no estrenado o una niña en busca de sus nombres secretos.

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

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